“Hanabi” by Satoko Fujii Tobira

Satoko teje y desteje las cuerdas del piano al modo de Penélope y espera a la trompeta que amanece y se esconde entre metales y susurros de kimonos de seda.

Desde su altar de maderas nobles y brillantes lleva muchos años, con infinita paciencia, atando los nudos de siluetas de melodías contemporáneas, de jazz libre como pájaros en la mañana

Ata y desata, y enmudece u opaca cuerdas de piano que se dejan tratar por esos dedos que han acariciado el marfil una y otra vez.

Comienza a devanar la madeja con sus dedos sabios de pianista clásica, y elabora frases sutiles, delicadas, que recuerdan el clasicismo sinfónico para retorcer la sonoridad y buscar la debilidad del piano rey, que no se esconde. Una vez creado el bordado inicial, Satoko se sienta, mira las teclas y comprueba cómo van creciendo poco a poco los sonidos vegetales del bajo, de los platos de la batería que trepan por paredes y saltan detrás de micros para sorprender al público atónito.

En medio de la travesía, Satoko no deja de tejer con sus diez dedos, pero hay momentos en los que rompe el hilo  de seda, marca la señal sutil al estruendo de la trompeta y proclama la libertad de notas y ritmos. Llega el reino de la improvisación donde la ceremonia queda presidida por las escalas despeinadas, pero corregidas por tantos efectos, síncopas, nuevas escalas, reflejos de escalas, hallazgos de acordes que se refugian en cálidos alientos de bajo y nuevos intervalos.

Una revolución de ondas, y crepitar sonoro de vientos entre ramas, un arder de kimonos y papel de arroz, mientras se descubre el rayo tras la nube de la melodía inicial. Satoko va pespunteando el final de la pieza, volviendo a la calma, acariciando de nuevo varias corcheas delicadas. Satoko nos enseña a escuchar lo nunca escuchado, y, lo que es más importante, nos subraya la libertad de la creación y la infinitud de la música.

“Fujii tirelessly continues to explore the possibilities and expand the parameters of the many groups she’s established over the years, and there is certainly more provocative and exciting listening in storeas she pursues her ultimate goal: “I would love to make music that no one has heard before.”

More about Satoko Fujii: 
satokofujii.com

 

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